martes, 15 de junio de 2010

Máscara Negra Parte 2

De repente, un señor vestido de negro comenzó a tocar el piano. La balada era excelente. A pesar de no ser aburrida, te daba sensación de tranquilidad y nostalgia..., lo que hacía que comenzaras a adormecerte. El hombre seguía tocando el piano y podría jurar que las personas allí presentes se estaban adormeciendo poco a poco. Alguien me tocó el hombro, de nuevo.
-¿Sí?-pregunté.
Cuando me volteé, era Snow..., de nuevo.
-¿Qué haces aquí?-pregunté enojada, pues no quería verlo después de los insultos que me había dado.
-No escuches la canción, Moondancer.-dijo desesperado.
-¿Por qué? ¿Qué derecho tiene usted a prohibirme eso?
-¡No la escuches!-gritó mientras me cubrió los oídos muy fuertemente. Snow tenía bastante fuerza, ya que no escuchaba nada. Sentía que estaba sorda. Lo único que podía hacer era observar cómo las personas sorprendentemente se caían al suelo... dormidas.
-¿Qué sucede aquí, Snow?-dije mientras observaba cómo mis padres, quienes estaban bailando juntos, se caían al suelo sin sentir dolor.
-Es la canción.-dijo Snow.
-¿Qué pasa con la canción?
-La idea de la canción es adormecerlos, Moondancer. ¡Maldita seas, Star Catcher..!
-¿Qué?
-¡Vámonos!-dijo, arrastrándome hacia las escaleras que llevaban a las habitaciones del lujoso castillo.
-¿Qué sucede aquí, Snow?-pregunté mientras corríamos fatigados.
-Es Star Catcher. Usó esa canción para adormecer envenenadamente a sus víctimas. El señor del piano también es su cómplice.
-¿Pero... pero para qué ella desea hacer eso? ¿Y cómo que sus "víctimas"?-pregunté, bastante confundida.
-Los adormece para luego matarlos..., y beber su sangre.
-¿Qué?-dije mientras dejaba de correr-¿Cómo que beber su sangre? ¿Acaso es vampira?
-Sí... pero, ¡Espera! ¡No dejes de correr! ¡Vamos!
Seguimos corriendo hasta llegar a la cuarta habitación del segundo piso. Entramos y cerramos la puerta de inmediato. Snow, fatigado y sudado, se quitó su máscara negra, la que llevaba en la fiesta, para secarse el sudor con un pañuelo.
Su rostro era hermoso. Pálido y, aunque nunca lo había tocado, podría jurar que era sumamente suave. Sus ojos, grisáceos, reflejaban miedo hacia aquella mujer que parecía ser amable, pero quien era todo un demonio. En ese momento, no sabía si me costaba respirar de tanto correr... o de mirar aquel rostro hermoso en la oscuridad de quella habitación en una noche de Octubre.

lunes, 14 de junio de 2010

Máscara Negra

En el siglo XIX, me habían invitado a una fiesta de la alta sociedad en un lujoso castillo. La fiesta era en torno a Star Catcher, futura reina de PonyPari's. Cuando el carruaje se detuvo, supe de inmediato que habíamos llegado a ese lugar. Yo, Moondancer, estaba destinada a casarme con Blu Berry Clinton, príncipe de Inglaterpoy's. Tenía que casarme con él, a pesar de que no lo amaba en lo absoluto, para no deshonrar a mis padres, reyes de Españoises en ese tiempo. Al bajar del carruaje, Blu me estaba esperando y me cogió la mano para besarla.
-Bienvenida, cariño.
No le contesté..., ni deseaba hacerlo. Entramos al gran castillo de Star Catcher, futura reina de PonyPari's. Éramos los invitados especiales de aquella noche. Mi padre, madre, el tirano de Blu Berry Clinton y yo. Al entrar, dos amables sirvientes nos ofrecieron vino. Yo, amablemente, dije que no deseaba, pero el alcohólico de Blu Berry Clinton pidió 4 copas..., y sin ni siquiera decir "gracias", al menos. El principio de la fiesta fue aburrido. Lo único que la gente hacía era comer bocadillos y hablar sobre matrimonio. La palabra, de solo oírla, me daba escalofríos. No entendía por qué la gente estaba tan desesperada en casarse... con personas que ni siquiera amaban.
Pasaron 2 horas antes de que Star Catcher llegase a la fiesta. Al oír que su carruaje llegaba en la entrada, todo el mundo guardó silencio y esperó la llegada de la futura reina. Star Catcher, después de desfilar presentablemente por el pasillo del castillo, fue al escenario y se aclaró la garganta para tener nuestra atención.
-Damas y caballeros, les agradezco que hayan asistido a este importante evento realizado por mis padres en torno a mí. Quiero decirles que, como saben, yo seré la futura reina de Ponypari's. Les prometo dar lo mejor de mí cuando lo necesiten porque ustedes, pueblo de Ponypari's, se lo merecen. Cambiando el tema de mi futuro, quisiera agradecerles a unas importantes personas su presencia en esta noche. Esas personas son: Emeril Darkmoon, Melrose Darkmoon, su hija, Moondancer Darkmoon y por último, y no menos importante, el futuro esposo de la señorita Moondancer, Blu Berry Clinton, príncipe de Inglaterpoy's.
Todo el mundo comenzó a aplaudir y, aunque lo disimulé, odié la idea de que Star Catcher hubiera dicho que un patán como Blu Berry Clinton sería mi futuro esposo. Star Catcher se aclaró la garganta de nuevo para tener la atención de los allí presentes de nuevo.
-Ahora, dicho todo esto, espero que disfruten la música de esta noche. Por favor, les pido que se acerquen a las mesas de los extremos para coger su máscara favorita y comenzar a bailar en pareja. Buenas Noches.
Todos comenzaron a aplaudir de nuevo mientras se acercaban a las mesas y comenzaban a seleccionar sus máscaras favoritas.
Mi familia y yo nos acercamos también. Mi padre escogió una máscara naranja con bordes dorados. Mi madre escogió una máscara completamente plateada, mientras que Blu escogió una máscara verde con bordes rojos. Sin que Blu me atrapara, escogí una hermosa máscara negra con unos lobos dibujados en brillo plateado a lor bordes. Justo cuando la escogí, salí corriendo para que Blu no supiera cuál máscara había escojido y no tuviese razones para bailar conmigo.
Sintiéndome libre, comencé a bailar sola en el salón, mientras todos tenían parejas. Ya me había apartado bastante de mis padres y de Blue. Me sentía sumamente... Libre.
Pasaron unos ocho minutos aproximadamente mientras bailaba sola, hasta que alguien me tocó el hombro.
-Buenas noches, señorita Moondancer.-dijo aquel muchacho.
-Buenas noches...-dije sin terminar la oración, pues no sabía quién era para mencionarlo.
-Snow, me llamo Snow. Soy el... futuro esposo de Star Catcher.
-¿De la reina de Ponypari's?
-Sí, ella misma.
-¡Increíble! Gusto en conocerlo, Snow.-le dije, extendiendo mi mano.
-¿Tiene pareja, señorita?
-No por ahora.
-Pensaba que había venido acompañada del señor Berry Clinton, su futuro...
-No mencione la palabra, por favor...-dije, sin dejar que terminara la oración.
-Como usted diga.-dijo, pero se quedó mirándome curiosamente.
-¿Qué pasa?-pregunté sin soportar la curiosidad.
-Perdón por ser intrometido, pero algo me dice que usted no... lo ama...
Me quedé callada. Se supone que no le diera detalle alguno de aquel tema, pero...
-No, no lo amo. Punto final.-dije, volteando el rostro para esconder la vergüenza.
-Usted no tiene por qué sentirse avergonzada, señorita. Es más, es usted muy valiente de haberlo admitido.
-Por favor, no le diga nada a mis padres.
-Soy todo un mudo y sordo cuando se trata de secretos, Madam'e.
-Muchas gracias, señor Snow. Y usted, ¿no va a bailar con su futura esposa?
-Mm... digamos que... no me apetece bailar con ella.-dijo, desvíando la mirada.
-Usted no la ama, ¿cierto?
-Cierto.
-¿Por qué? Digo, perdone pero, ella parece ser una magnífica mujer. Tiene elegancia, inteligencia, es muy hermosa y...
-Y mata personas. Sí, qué hermoso.
Repasé lo que él había dicho en mi mente. "Y matar personas. Sí, qué hermoso."
-Perdone, ¿acaso usted dijo "matar personas"?
-Le digo algo: No debería estar hablando con usted ni usted conmigo, señorita. Usted no debe preguntar esas cosas y, para más saber, deshonrar a su familia. Así que, con todo el respeto, le sugiero que nos digamos buenas noches y seguir con nuestros. Así que, buenas noches señorita Moondancer.
Al decir eso, se alejó rápidamente de mí. ¿Matar personas? No tenía sentido...
Ignoré mis pensamientos y me dije a mí misma que, seguramente, solo intentaba asustarme o jugarme una mala broma.

Aretes, Tatuajes y Oscuridad Parte 2

Me interesó la propuesta de Kimono, pero sabía que ella no estaría dando aquella oferta a cambio de nada, así que pregunté:
-Entendido, pero ¿qué tengo que dar a cambio?
-Nada.-dijo Kimono con una voz muy firme.
-¿Nada?-pregunté.
-Nada.-repitió.
-Un momento..., ¿Por qué unas chicas como ustedes quisieran ayudar a una inútil como yo?
-Dandelion, porque yo viví lo mismo que tú. Era una chica Emo que siempre andaba deprimida, cortándome las venas, pero como sabes, eso no alivia nada. Lo que necesitas es cambiar tu vida... y nosotras te vamos a ayudar. Así que, ¿Deseas la oferta?-dijo extendiéndome la mano.
Lo pensé por unos segundos, pero al fin dije mi respuesta final.
-Acepto.

Miércoles
Había llegado a la escuela en bicicleta y estaba esperando a Kimono y a Minty en la entrada de la escuela. Ayer me habían brindado sus números de teléfonos para mantenernos en contacto. Kimono y Minty llegaron a la escuela y me llevaron al baño de las chicas. Suponía que lo que íbamos a hacer era algo... privado.
-¿Qué vamos a hacer aquí?-pregunté.
-Ya verás...-dijo Kimono entusiasmada.
Sacó de su mochila una pequeña botella... y un cuchillo. De solo ver el cuchillo, me sentí mareada, pues me traía malos momentos. Kimono se percató de mi reacción.
-Tranquila, Dandelion. No pretendemos que te cortes las venas. Solo necesitamos un poco de tu sangre.
-¿De mi sangre? ¿Para qué?
-Después te explicamos.
-¿Me lo pueden explicar ahora?
Kimono se quedó callada y miró a Minty, pero luego volvió su mirada hacia mí.
-Una muestra de tu sangre le demostrará al destino que estás comprometida el 100 % de cambiar tu vida. No es nada más que una demostración de tu dedicación y compromiso hacia esto. ¿Entendido?
-Entendido, ahora entiendo. Vamos..., háganlo rápido.-dije mientras me cubría los ojos con mi mano izquierda para no ver la introducción del cuchillo. Sentí cómo la mano derecha de Kimono agarraba mi mano y, con la izquierda, rosaba el cuchillo en la palma de mi mano derecha. Al sentir el ardor, chillé un poco, pero no hize un escándalo.
-Ya.
-¿Ya?-dije mientras sacaba sigilosamente la mano de mi rostro.
-Sí, ya.-dijo mientras observaba con detenimiento la pequeña botella en donde guardó mi sangre.
Abrió la pequeña botella y acercándosela a los labios, bebió un poco de ella. Me quedé paralizada y callada, mirando cómo luego se lo ofrecía a Minty y ella bebía también un poco de mi sangre.
-¡¿Qué demonios hacen?!-dije cuando al fin me atreví a hablar.
-Es parte del pacto. Recuerda: Compromiso entre nosotras.-dijo Kimono y cogió el cuchillo de nuevo y, esta vez, se cortó a ella misma y le ofreció su sangre a Minty, y luego a mí.
-Toma.
-¿Qué?-dije asustada.
-Dije que tomes, Dandelion. Es parte del pacto. Un pacto entre nosotras.
-N-no-no pu-p-puedo...-dije tartamudeando y echándome hacia la pared.
-¿Deseas esto o NO?-dijo enojada.
-E-e-est-tá bien...-dije aún tartamudeando y agarrando la mano de Kimono delicadamente. Cerré los ojos y sentí cómo aquel extraño líquido entraba en mis labios hasta pasar por mi garganta maliciosamente. Tenía ganas de vomitar, pero realmente deseaba esto.

Aretes, Tatuajes y Oscuridad

Mi nombre es Dandelion. Vivo en Ponyville y estudio en Ponyville's High School. Vivo junto a mi madre, aunque su presencia se ausenta bastantes veces en casa. Mi padre se suicidó al saber que mamá estaba embarazada... Cobarde.
Era un lunes, lluvioso por cierto, y caminaba por los pasillos de la escuela. Me sentía inútil, pues todos los compañeros de mi salón parecían tener una magnífica vida. Tenían un padre presente, una mamá que siempre permanecía en casa para ellos, hermanos que jugaban y los entretenían y los demás parientes que siempre se reunían con ellos los domingos, día familiar. Quería quitarme ese dolor de otra manera que no fuese cortándome, como casi siempre hacía y nunca me aliviaba el dolor emocional que tenía atascado en mi inútil corazón.

Martes
Llegué tarde a clase, pues no deseaba entrar al salón de Matemáticas. El maestro de matemáticas me envió un mensaje escrito como queja de ello, pero no me preocupaba, pues mamá nunca lee mis libretas. En la hora de almuerzo, me senté sola en la mesa más apartada del comedor escolar, como siempre. Comencé a comer, pero sin apetito. Espagetti con salsa de tomate..., lo que siempre ofrecían en el comedor escolar.
De repente, Kimono, la gótica más reconocida de la escuela, se acercó a mí junto a su cómplice Minty y se sentaron junto a sus bandejas, aún llenas de aquel asqueroso Espagetti. Me quedé mirándolas curiosamente.
-Hola, Dandelion.-me dijo Kimono mientras tomaba su primer bocado.-Ella es Minty, pero... ya la conoces, ¿cierto?-dijo señalando a Minty.
-Ajá... ¿Qué quieren?-dije enojada, pues estaban ocupando mi espacio.
Kimono y Minty intercambiaron miradas y luego se rieron disimuladamente.
-Dandelion, vinimos a hacerte un favor.-dijo Kimono, pero no sabía aún a qué se refería con "un favor".
-Entendido... ¿cúal favor?
Kimono rió de nuevo, se levantó de su asiento y fue hacia donde mí. Acercó su boca a mi oído y me susurró.
-Sabemos que tu vida apesta. Lo sé, porque yo antes vivía igual, pero logré superarlo. Si aceptas que te ayudemos, te diré cómo puedes volver a ser felíz y olvidarte de tu estúpido padre, tu madre y todos aquellos que han hecho de tu vida un Infierno.

domingo, 13 de junio de 2010

Kimono's TownHouse


¡Atención Góticos, Emos y Punks! Se ha creado un sitio Web llamado Kimono's Townhouse, inspirado en los personajes de "My Little Pony", igual que nuestro sitio Web. Los Comics se tratan de dos mejores amigas, Minty y Kimono, que son polos completamente opuestos. Kimono es una chica muy romántica, le encanta cocinar, su familia proviene de Japón y le gusta mantener su casa limpia. Minty, sin embargo, es más extraña. Le gusta coleccionar calcetines, le gusta los pollitos, trabaja en configuración técnica de computadoras y es fanática de los Comics de Súperheroes. La diferencia entre Kimono's Townhouse y nosotros es que Kimono's Townhouse es más para chicas. Pero, aún así, es un sitio Web con episodios bastantes graciosos. Y aquí les dejamos el sitio Web para que accesen: http://www.kimonostownhouse.com/

sábado, 12 de junio de 2010

El Bosque de Crepúsculo Parte 3

Corrí por el precipicio, sin tener en cuenta que podía caerme. Por la desesperación de encontrar a mi hermana, también caí al tropezarme con una piedra. Al caerme, comenzé a dar volteretas en el suelo y las espinas de los arbustos de rosa rozaban con mi piel, la cual estaba bastante sensible en aquel ambiente. Al terminar en el precipicio, perdí la conciencia.
Al despertar, seguía en el final del precipicio. A pesar de estar aturdida, me acordé inmediatamente de mi hermana. Wysteria... ¿Dónde estaba? Me levanté a pesar de estar lastimanda por las espinas y comencé a trotar, a pesar de tener una pierna quebrada.
-¡Wysteria! Wysteria, ¿dónde estás? ¡Demonios, quiero irme de aquí!
Sin Wysteria, estaba desesperada. Ella era la que me tranquilizaba dentro de ese bosque infernal. Se podía sentir una presencia fantasmal en aquel lugar. Podría haber jurado que allí murieron gente... y que yo sería uno de ellos si no salía de aquel lugar junto a mi hermana. Cuando creía que todo estaba perdido, vi una sombra... Y de inmediato supe que pertenecía a mi hermana.
-¡Wysteria!-grité emocionada.-¿Eres tú? ¡Wysteria!
Corrí hacia ella y la abrazé... Pero algo era extraño...
Su piel estaba fría como un muerto, podía jurar que su abrazo por poco me aplastaba y su respiración..., si es que se le podía llamar respiración, estaba furiosa. Me aparté de ella para ver su rostro y ver si estaba bien.
Al verla, el corazón se me paralizó y dejé de respirar. Tenía un rostro maligno, junto a unos ojos color rojo sangre y una sonrisa diabólica. Sus dientes estaban afilados. Tan afilados que de solo verlos podías sentir que te herían la mirada.
-W-w-wyster-r-ria... ¿E-estt-ás b-b-bien?-dije, tartamudeando como nunca antes.
-Hola, hermana. ¿Quieres jugar?-preguntó Wysteria en forma sarcástica.
-¿J-jugar a q-qué?-pregunté aterrorizada.
Sin responderme, se acercó a mí y tocó mi rostro con sus dos manos.
-¿A las escondidas?
No respondí. No sabía qué responder.
-Si llegas al final del bosque sin que yo te atrape, puedes irte a casa... Pero si yo te atrapo, te convertirás en uno de nosotros.
-¿Uno de nosotros?-pregunté, aún aterrorizada.
Se acercó a mi oído y me susurró:
-Vampira...
Esa palabra hizo que comenzara a correr mientras Wysteria reía a mis espaldas. Comencé a correr, desesperada por encontrar la luz hacia la carretera de mi vecindario. Esa vez, encontrar la carretera se me hizo casi imposible... o creo que realmente imposible. Por la desesperación, tropecé con una piedra y Wysteria pudo atraparme. Sabía que lo peor estaba por llegar...
-¡Por favor, hermanita! ¡No lo hagas!-le suplicaba.
-Lo siento, hermosa... Es que tengo tanta sed... No te imaginas la sed que tengo por probar tu sangre.-Y, terminando su oración, introdujo sus dientes en mi cuello y dejó que su veneno recorriera mi cuerpo mientras gritaba, agonizando.

Kimono Lockhart
Diario de una Vampira del Bosque del Crepúsculo

El Bosque de Crepúsculo Parte 2

Seguimos caminando, esta vez con más miedo, hacia casa. Aún nos faltaban 2 calles más por recorrer.
-Mis pies me duelen...-se quejaba mi hermana.-No sé si es de tanto bailar..., o de tanto caminar con este frío que me hiela los huesos...
-Posiblemente las dos cosas...-dije mientras sentía cómo el frío traspasaba mi sensible piel hasta llegar a mis huesos.
Seguimos caminando hacia llegar a la entrada de un oscuro bosque. Ese era el conocido "Bosque del Crepúsculo". Le tenía tanto pánico a ese bosque cuando caía la noche...
Wysteria comenzó a caminar hacia la entrada del bosque, pero yo la detuve, aguantándole el brazo.
-¡No, Wysteria! Por favor...
-¿Qué sucede, Kimono? Necesitamos llegar a casa.-dijo Wysteria, un poco confundida.
-Sabes que le tengo pánico a ese bosque, y más cuando está así de oscuro.
-Kimono, necesitamos llegar a casa lo antes posible. Además estás conmigo, y ese bosque no es más que un par de árboles y arbustos. ¿Le tienes miedo a un par de árboles y arbustos?
Yo negué con la cabeza.
-Bueno, pues sigamos.
Entramos al bosque de Crepúsculo. Yo no me separaba de mi hermana y seguía temblando como una niña pequeña que le teme a algo debajo de su cama, o en el ropero de su habitación.
-Todo está bien, Kimono.
-Ajá...
Seguimos caminando unos cuantos minutos más y observamos una luz a lo último del camino.
-¡Mira, Kimono! Ya estamos llegando. ¿Ves que no nos sucedió nada?-dijo mi hermana para consolarme.
-Sí, ya veo. Perdóname por ser tan tonta.
-Estás perdonada... ¡Ah...!
Wysteria, al gritar, cayó por un precipicio bastante profundo y lleno de arbustos de rosas.
-¡Wysteria!-grité.